Descripción
Descripción
Juan Manuel Sarmiento Somoza era un jubilado que se encontraba de vacaciones en la playa de Salou junto a su mujer y su hija el 13 de febrero de 1999 cuando divisó un artefacto explosivo compuesto de pólvora clorada. Intentó desactivarlo, pero no lo consiguió, y murió.
La Guardia Civil relacionó la explosión con el envío, la semana anterior, de tres cartas anónimas a los patronatos de turismo de Salou y Cambrils, en las que se exigía el pago de cien millones de pesetas bajo la amenaza de hacer estallar bombas en unos acantilados de ambas poblaciones.
Para la familia supuso un sufrimiento adicional que se investigara a Juan Manuel como presunto autor de las cartas y la colocación de los explosivos. “Me lo han matado. Me han matado a mi marido los que no informaron de que podía haber bombas en la playa”, se quejaba Cándida Lasbats, su viuda, en declaraciones a El País al enterarse que el Ayuntamiento de Salou no informó de esa campaña contra los intereses turísticos de la zona. Cándida no entendió cómo se le relacionó con el trabajo con explosivos cuando su marido “sólo había trabajado en la central térmica de Cercs”. “No había tenido nunca ni una escopeta de balines”, aseguró su viuda. No obstante, para ella el mayor agravio fue que no se informase de las amenazas que había recibido el municipio: “Lo hicieron sólo para no alarmar a los turistas y no perder clientes”. “Me lo han matado sin que tuviese ninguna culpa”.
A los pocos días del atentado que acabó con la vida de Juan Manuel, un guardia civil sufrió heridas al estallarle otro artefacto explosivo casero también en la misma playa.
#TalDiaComoHoy de 1999 Juan Manuel Sarmiento, era sábado se encontraba paseando a primera hora por la playa de #Salou, debió llamarle la atención algo en la arena, al ir a cogerlo resultó que era una bomba y le explotó. Murió destrozado. Su muerte sigue sin esclarecerse.
— Consuelo Ordóñez (@ConsuorF) February 13, 2026
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