Descripción
Descripción
La madrugada del 11 de abril de 1993, en Montanejos (Castellón) un grupo de extrema derecha asesinó de un navajazo en el corazón al joven valenciano Guillem Agulló i Salvador, de 18 años, vecino de Burjassot (València). Era nadador, llegó a estar preseleccionado para participar en las Olimpiadas de Barcelona del 1992 y, a pesar de su corta edad, era un reconocido activista antirracista y antifascista en la Valencia de los noventa, militando en el grupo SHARP y en Maulets.
En la Pascua de 1993 se encontraba de acampada con sus amigos cuando, ya de noche en la plaza del pueblo, un grupo de extrema derecha fueron a buscarle y empezaron a darle una paliza, mientras impedían que sus amigos pudiesen hacer nada por él. Los agresores le acorralaron en un callejón, le dieron un navajazo en el corazón y se marcharon cantando el Cara al Sol y con el saludo fascista.
Su familia —sus padres y sus hermanas— fueron objeto durante años de acoso, amenazas, pintadas y llamadas telefónicas de la extrema derecha. También grafitis de ‘Guillem jódete’ incluso en estadios de fútbol y cerca de su casa. El seguimiento del caso que hizo el periódico Las Provincias, con noticias falsas que trataban de exculpar a los asesinos, supuso una revictimización de la víctima.
La justicia no consideró el agravante de odio y lo consideró fruto de “una pelea juvenil”. El autor confeso del crimen, Pedro Cuevas, pasó cuatro años en prisión. En 2007, se presentó en las listas del partido de ultraderecha Alianza Nacional en las municipales de Chiva (Valencia). El resto de implicados fueron absueltos. Años después, el asesino de Agulló estuvo acusado en la llamada Operación Panzer a una célula terrorista, el Frente Anti Sistema (FAS), que tenía un arsenal de armas y un lanzagranadas. Todos los integrantes fueron absueltos tras la anulación de unas escuchas telefónicas como prueba.
El caso de Guillem Agulló conmocionó a la sociedad valenciana y supuso un “despertar” para muchos jóvenes al constatar que los fascistas seguían matando en democracia. Hoy en día, Agulló está considerado un símbolo de la lucha contra el terrorismo de extrema derecha en la Comunidad Valenciana.
Tenía 18 años. Se despidió de su familia se iba de acampada con sus amigos a #Montanejos. No regresaría. Un navajazo certero en su corazón #TalDíacomoHoy de 1993 le arrebató la vida. Aún latía cuando sus asesinos se marcharon cantando el Cara al Sol. Se llamaba Guillem Agulló.
— Consuelo Ordóñez (@ConsuorF) April 11, 2026
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