Descripción
Descripción
Dos terroristas abordaron a Emilio Fernández Arias y efectuaron contra él dos únicos disparos a bocajarro en la nuca mientras el militar, de paisano, se dirigía a la parada del bus. El primer disparo lo derribó, y el segundo sirvió para rematarle en el suelo. El militar falleció en el acto.
La víctima era un blanco fácil debido a sus rutinas diarias y a que no tenía protección. Pese a todo, un colaborador de ETA se aprovechó de su cercanía a la víctima para pasar información a quienes perpetraron el asesinato. Fernández Arias solía frecuentar un bar en Erandio, sin saber que el hijo de la propietaria del local, Juan Carlos Echeandia Zorroza, formaba parte de la red de chivatos e informadores de ETA Militar desde principios de 1980.
#TalDiaComoHoy de 1982 #ETA asesinó en #Erandio al brigada Emilio Fernández, su asesinato fue posible gracias como siempre a los CHIVATOS. Esta vez se condenó al CHIVATO pero NO a los asesinos que le dispararon a la cabeza cuando iba a trabajar.
— Consuelo Ordóñez (@ConsuorF) September 22, 2026
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