Descripción
Descripción
El vicealmirante Fausto Escrigas Estrada iba a bordo de su coche oficial, camino del trabajo, la mañana del 29 de julio de 1985, cuando tres etarras del comando Madrid interrumpieron el paso del vehículo en el cruce de las calles Comandante Zorita y Dulcinea. Acto seguido, uno de los terroristas disparó varias ráfagas de metralleta contra el coche, matando al militar e hiriendo gravemente al chófer, Francisco Marañón García, quien arrastró graves secuelas del atentado que le impidieron desenvolverse por sí solo hasta que murió en 2007. “No me enteré de nada, yo sé que iba hablando con el almirante. Tuvo que ser metralleta porque tuve mucho tiempo en los oídos ‘ta ta ta ta’, casi un año, ‘ta ta ta ta, ta ta ta ta’ —relataría tiempo después el conductor—. Yo no me enteré hasta los tres o cuatro meses; el médico me dijo que me quedaría ciego y tonto. Decía que no sabía cómo no me habían matado y yo decía: ‘¡Ojalá me hubieran matado!’. Luego tuve una temporada que lloraba, yo lloraba mucho, siempre estaba llorando”.
#TalDiaComoHoy también de 1985 #ETA ametralló en #Madrid al vicealmirante de la Armada y director general de Política de Defensa, Fausto Escrigas, que murió en el acto, su chófer Fco. Marañon quedó gravemente herido. Sobrevivir a un atentado con secuelas de por vida, puede ser… https://t.co/hTVEJPfrYB
— Consuelo Ordóñez (@ConsuorF) July 29, 2026
