Descripción
Descripción
Beatriz Díaz llevaba desde los veinte años trabajando como camarera. Con mucho esfuerzo, había comprado un piso en el barrio de Vallecas y estaba ahorrando para viajar a Cádiz en verano. Tenía un hijo de nueve años que iba a hacer la primera comunión en mayo, por lo que Beatriz ya lo tenía todo preparado e incluso había comprado los regalos. La mañana del 11 de marzo viajaba en dirección a la estación de Atocha. Falleció en el tren que estalló en la calle Téllez. Un error en la identificación de su cadáver obligó a su familia a pasar dos veces por el amargo trago del entierro.
El 11 de marzo de 2004 era jueves. A primera hora de la mañana, terroristas vinculados a Al-Qaeda colocaron trece bombas en cuatro trenes de Cercanías que circulaban por Madrid. Entre las 7.37 y las 7.39, cuando los trenes se encontraban en las estaciones de Atocha, El Pozo y Santa Eugenia, y frente a la calle Téllez, diez de las bombas estallaron. Como resultado, 191 personas murieron y alrededor de 1.500 resultaron heridas. Fue el atentado terrorista más grave de la historia de España. El 3 de abril de 2004, cuando agentes de los GEO (Grupo Especial de Operaciones) se disponía a entrar en un piso de Leganés donde se sospechaba que estaban recluidos los autores de los atentados, los terroristas protagonizaron un suicidio colectivo haciendo estallar veinte kilos de explosivos. La onda expansiva causó la muerte de un GEO, que cierra la ominosa lista de los 192 asesinados a causa de los atentados del 11-M.